Sesión
9: Implicación entre antropología y economía
política
Lunes 7 de
julio de 2025
¿Qué forma
asume la antropología cuando se toma distancia de la noción de sociedades y
culturas como entidades separadas y autocontenidas? ¿Qué tipo de análisis
antropológico surge de una perspectiva que parte de conexiones, flujos y
procesos históricos de formación de mercados y de clases sociales? ¿Por qué se
habla de un retorno a las preguntas propias de la economía política como un
paso fundamental para replantear la forma de hacer antropología?
Wolf, Eric 2005
[1982]. Europa y la gente sin historia. México, FCE. “Introducción” (15-39)
Roseberry,
William 2014 [1989]. Antropologías e historias. Ensayos sobre cultura, historia
y economía política. Zamora, Michoacán: El Colegio de Michoacán. “Marxismo y
cultura” (73-97)
Complementaria
Gavin A.
Smith 2011: Selective Hegemony and Beyond-Populations with “No Productive
Function”: A Framework for Enquiry. Identities, 18:1, 2-38. http://dx.doi.org/10.1080/1070289X.2011.59341
Narotzky,
Susana & Smith, Gavin 2006. “Toward an Anthropological Framework for
Studying Contemporary Europe” (1-29). In Immediate Struggles. People, Power and
Place in Rural Spain. University of California Press.
Las tensiones y los significados inestables.
ResponderBorrarEn tanto los marcos epistemológicos y las teorías que dialogan cara a cara con la antropología, la economía política se presenta como un enfoque que permite observar conceptos como la acumulación de riqueza no solo desde lo económico, (quizá desde la irrupción Marxiana en este enfoque) sino también debe entenderse como un proceso histórico o varios procesos historicos, situados desde múltiples dimensiones en donde el poder impone orden social en un devenir específico.
A partir de las ideas de Wolf y Roseberry, se señala la necesidad de desplazar la mirada desde las estructuras fijas de las problemáticas sociales, (entendidas por otras disciplinas y por la misma antropología como una fotografía estática de un momento histórico especifico), hacia procesos más concretos, específicamente en el contexto contemporáneo, donde algunos fenómenos pueden ser analizados e investigados a la luz de este enfoque: sistemas de producción, acumulación por desposesión, circulación de mercancías o incluso formas de violencia como la necropolitica estatal. Así, este enfoque ayuda a comprender que la noción de economía política no puede desligarse ni de la historia ni de la cultura, ni de las formas concretas en que el capitalismo se materializa en la realidad social y produce desigualdades. Bajo esta idea, el dinero funciona como la abstracción más poderosa de valor universal, desligando a la gente y a las cosas, de sus contextos simbólicos y comunitarios, dicho algoritmo es facilitado en sus funciones, a través de los procesos de intercambio en la ecúmene global y la idea actual de sistema mundo.
Entre otros temas también se discutieron las tensiones que surgen cuando se entrecruzan economía, religión y comunidad, como en el caso del mutualismo religioso y el ejemplo de las cajas populares. Alternativas ante el auge del capitalismo global en contextos locales. Dichas formas, aunque cargadas de un sentido colectivo, también están atravesadas por crisis y contradicciones. Que entonces, resonando con la idea de que las generaciones muertas (sus ideas, valores o expectativas) siguen influyendo en el presente, moldeando la idea actual de lo que entendemos por justicia, trabajo o desigualdad. Pensar la cultura, entonces, no como algo estable, sino como un campo de constantes tensiones y significados, justamente: inestables. Obligándonos a permanecer atentos en nuestro quehacer antropológico ante estas intersecciones donde lo económico, lo simbólico y lo político se cruzan todo el tiempo. Acaso repensar, lo que entendemos como la crítica a la contemporaneidad científica, especialmente de las ciencias sociales y localmente desde nuestra latitud.
La crítica de Roseberry de que marxismo y cultura estén en oposición por una supuesta contradicción fundacional me parece muy válida y es mejor verla como dos entidades que se afectan y se tejen. De manera que la cultura no es un ente pasivo que se subordina a las condiciones materiales, sino que a su vez se vuelve una fuerza material que moldea y también recrea la sociedad. Este alejamiento dicotómico me parece fundamental al momento de analizar la realidad. La economía política representa una mirada relevante al momento de dar cuenta de los procesos de la sociedad y el medio, pero debemos alejarnos de esas miradas cartesianas y dicotómicas a la hora de hacer antropología. La mirada de la economía política debe ser integrada y transversal a muchos de los estudios de la antropología, en donde se reconozca la autoría en la construcción de la historia y vida de los seres humanos dentro de un marco de condiciones materiales que también los afectan y se afectan entre sí.
ResponderBorrarOtro punto que me pareció interesante de Roseberry es la forma crítica y matizada con la que habla sobre la hegemonía, y me hace pensar más en términos plurales y no singulares sobre ella, especialmente cuando habla de que no hay homogeneidad ni consenso en la hegemonía, sino que siempre hay tensiones, contradicciones dentro de ella, y lo mismo ocurre al interior de las clases dominadas, donde la cultura se vuelve más un espacio plural y de constante tensión o negación de significados. De manera que se puede ver al ser humano con esa capacidad de autoconstruirse y de construir significados.